martes, 13 de enero de 2015

Un caballo llamado muerte

Como cantaba MIguel Ríos en Un caballo llamado muerte, la droga y sus efectos se expandieron con gran fuerza a inicios de los ochenta: la mayor asunción de libertades, el tráfico internacional de drogas, la crisis económica o la llegada de los babyboomers a la juventud fueron factores que hicieeron que el consumo de drogas se extendiera de manera importante entre todos los sectores de la sociedad, desde los barrios marginales - los llamados quinquis, a los que dedicaremos una entrada- hasta las zonas más elitistas de las ciudades.

Dentro del variado consumo de drogas, desde el hachís a las sustancias químicas, la droga más adictiva y que causó más efectos negativos fue la heroína. La imagen del yonki heroinómano, muy típica en esa época, prácticamente ha desaparecido en la actualidad - aunque con la crisis está aumentando el consumo de la heroína, una droga relativamente barata - siendo sustituida por otras drogas como la cocaina o las sustancias psicotrópicas.

Los medios de comunicación de la época trataron mucho este tema, en especial el cine, que dedicó muchas películas a este tema. La novela Foto movida de Mena hace referencia a una de las más famosas, El Pico. Hubo una gran alarma social ante este problema, ya que la heroina fue una de las principales causas de mortalidad entre los jóvenes de los ochenta


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